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Centroamérica y el Caribe apuestan por los servicios de IA cercanos

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NegociosAmérica29 de agosto de 20263 min de lectura

Por Olkeri.space

Centroamérica y el Caribe apuestan por los servicios de IA cercanos

Costa Rica, Panamá, la República Dominicana y Jamaica venden proximidad, husos horarios y dominio del inglés o del español.

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Centroamérica y el Caribe han construido sus sectores tecnológicos sobre una propuesta sencilla: proximidad a Estados Unidos, husos horarios compatibles y una fuerza laboral que habla inglés o español.

Costa Rica:

Costa Rica es la economía de servicios tecnológicos más desarrollada de la región, con décadas de experiencia albergando operaciones internacionales, incluidos el ensamblaje y las pruebas de semiconductores y una presencia sustancial de servicios compartidos y desarrollo de software.

La estabilidad política, una educación comparativamente sólida, una alfabetización alta y la ausencia de ejército, con recursos históricamente dirigidos a educación y salud, sostienen esa posición.

Las operaciones de semiconductores son destacables: las plantas de ensamblaje y prueba llevan años funcionando en el país, y el renovado interés por diversificar cadenas de suministro ha atraído más inversión a ese segmento.

La electricidad costarricense es casi enteramente renovable, sobre todo hidráulica y geotérmica, lo que resulta genuinamente atractivo para la infraestructura de datos, aunque la escala es limitada.

Panamá:

Las ventajas de Panamá son la logística y la conectividad. El canal lo convierte en un nodo del transporte marítimo mundial, y varios cables submarinos amarran en sus costas, lo que lo hace un punto de conectividad regional importante.

Eso ha sostenido el desarrollo de centros de datos, con Panamá posicionándose como eje regional del tráfico latinoamericano, favorecido por la dolarización y una economía orientada a los servicios.

Las aplicaciones logísticas son la especialización natural, pues la operación del canal, la gestión portuaria y el enrutamiento de carga son todos problemas de optimización.

República Dominicana y Jamaica:

La República Dominicana tiene un sector de externalización sustancial al servicio de clientes estadounidenses, en español y en inglés, y las zonas francas albergan operaciones de servicios.

Jamaica ha desarrollado una industria de externalización de procesos de negocio basada en el dominio del inglés y la proximidad, que emplea a un número considerable de personas.

Ambas afrontan la misma exposición que Filipinas: el trabajo de voz y el procesamiento rutinario son directamente automatizables, y avanzar hacia servicios de mayor valor es necesario y no opcional.

Ambas tienen una capacidad limitada de formación técnica de nivel avanzado y pierden trabajadores cualificados por la emigración, con diásporas muy numerosas en Norteamérica.

Condiciones comunes:

Los costes energéticos en el Caribe están entre los más altos del mundo, por la dependencia de combustibles importados, lo que supone una limitación seria para la infraestructura de datos y para la manufactura en general. La inversión en renovables crece en parte por ese motivo.

La exposición climática es severa, con un riesgo de huracanes que afecta a la resiliencia de la infraestructura y a los costes de seguro, y que exige una redundancia que eleva el gasto operativo.

Los mercados internos son pequeños, de modo que todo se construye para exportar o para agregarse regionalmente.

La infraestructura de cómputo es limitada fuera del nodo de conectividad panameño y de unas pocas instalaciones costarricenses.

La perspectiva:

La posición realista de la región son los servicios de proximidad: aportar el trabajo humano que exige el despliegue de la IA, incluidas la preparación de datos, la evaluación de modelos, las operaciones con clientes y la ingeniería de software, para clientes norteamericanos.

Esa es una oportunidad genuina, porque implantar IA consume grandes cantidades de trabajo práctico. También es precaria, porque el extremo rutinario de ese trabajo es exactamente lo que persigue la automatización.

La posición de Costa Rica en semiconductores y la conectividad de Panamá son los activos más duraderos de la región, ambos anclados en la geografía física y en operaciones establecidas desde hace tiempo más que en el arbitraje del coste laboral.