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Georgia y Azerbaiyán cablean el corredor del Cáucaso

Imagen: Olkeri

NegociosAsia29 de agosto de 20263 min de lectura

Por Olkeri.space

Georgia y Azerbaiyán cablean el corredor del Cáucaso

Dos economías caucásicas se posicionan como rutas de tránsito digital y energético entre Europa y Asia.

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Georgia y Azerbaiyán ocupan una posición geográfica que ha ganado valor: la ruta terrestre entre Europa y Asia Central, que evita tanto Rusia como Irán.

Georgia:

Georgia ha impulsado la liberalización económica de forma constante, con bajas barreras al registro de empresas, una burocracia reducida según los estándares regionales y fama de facilidad para hacer negocios.

Eso, junto con el acceso sin visado para muchas nacionalidades, convirtió a Georgia en un destino importante para los trabajadores tecnológicos que se marcharon de Rusia después de 2022, lo que amplió notablemente la comunidad tecnológica de Tiflis.

El sector tecnológico interno es pequeño pero creciente, con externalización, tecnología financiera y empresas emergentes activas. La formación técnica georgiana produce titulados capaces, aunque la capacidad de investigación avanzada es limitada.

Georgia ha invertido en servicios públicos digitales, y la digitalización de su administración está avanzada respecto de sus vecinos, con un registro de la propiedad y unos servicios a empresas notablemente eficientes.

El país también se ha posicionado en conectividad digital, con rutas de fibra a través de su territorio que forman parte del corredor que une Europa con el Caspio y más allá, y el interés por alojar infraestructura de datos ha crecido.

Entre las limitaciones figuran una población pequeña, la tensión política con periodos de agitación interna significativa, y la dependencia de la inversión externa.

Azerbaiyán:

La economía azerbaiyana está dominada por el petróleo y el gas, que financian al Estado y dominan las exportaciones, y la diversificación es una prioridad declarada.

El sector de hidrocarburos aplica el aprendizaje automático industrial habitual, y la empresa energética estatal ha impulsado programas de digitalización.

Azerbaiyán ha invertido en infraestructura digital, incluidos centros de datos y rutas de fibra, y se posiciona como punto de tránsito para el tráfico de datos entre Europa y Asia. Un proyecto de fibra transcaspiana con conexión a Asia Central ha sido una prioridad estratégica, complementaria del papel del país en el tránsito energético.

La digitalización de la administración ha avanzado, con plataformas de atención al ciudadano que agrupan los servicios públicos.

La formación técnica produce titulados, y el país ha invertido en parques tecnológicos e iniciativas educativas, aunque el sector sigue siendo pequeño en relación con la economía.

Entre las limitaciones figuran el predominio estatal de la economía, un sector privado poco dinámico, preocupaciones de gobernanza y un conflicto regional que ha sido un factor determinante de la política y el gasto nacionales.

El contexto regional:

Ambos países se benefician del mismo cambio: las sanciones a Rusia y las tensiones con Irán han aumentado el valor del corredor medio a través del Cáucaso para el comercio y los datos entre Europa y Asia.

Eso ha atraído inversión en infraestructura de transporte, energía y conectividad digital, con interés internacional por desarrollar la ruta.

Para la IA en concreto, la relevancia está en ser una vía de tránsito de datos y, potencialmente, un emplazamiento para infraestructura que atienda tanto la demanda europea como la centroasiática.

Ambos tienen poblaciones pequeñas, una capacidad de investigación avanzada limitada y dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros, de modo que ninguno desarrollará pronto una capacidad propia significativa en IA.

La perspectiva:

El papel del Cáucaso en la economía de la IA es infraestructural y geográfico: un corredor más que un productor.

Las ventajas de Georgia son institucionales, facilidad para los negocios y apertura al talento que se traslada. Las de Azerbaiyán son la energía y la capacidad de inversión estatal. Ambos dependen de una estabilidad regional que no ha sido fiable.